Festivales de fin de curso

¿Cómo eran los de vuestros colegios? Supongo que dependerían mucho de la filosofía de los mismos.

En el que yo estudié, hubo unos años que participábamos con el coro, además de la típica actuación que montaba cada clase o curso, y que se convertía en una competición de “a ver quién destaca más” a medida que íbamos llegando a la edad del pavo. Coreografías con canciones del momento, insoportables melodías con flautas asíncronas, exhibiciones de kárate (kiaaaa!), danza, etc.

Supongo que los que más sufrían, al fin y al cabo, eran los profesores. Seguro que también tendrían sus competiciones internas y rankings de popularidad en estos festivales. Y gestionar ese trabajo en grupo para que cada uno consiguiera su objetivo, y además un objetivo conjunto, ha de ser duro.

Imagino también que lo más duro será transmitir entusiasmo si no te gusta la exhibición que has de organizar para tus alumnos. Seamos sinceros: La mayoría de festivales infantiles son un aburrimiento.

E imagino que más de un docente ha pensado alguna vez en saltarse las reglas y exprimir el talento del alumno, con la ilusión de que su público entenderá que es necesario un poco de transgresión de vez en cuando. Poner en sus CV una “Little Miss Sunshinesuperfreak, por ejemplo:

El numerito del que intento recuperar fotos no me equipara para nada a Abigail Hoover, por supuesto…

Publicado por

zonya

Copywriter amante de la comunicación y defensora del briefing digno.

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