El “Tast de comunicació” de A Portada comunicació de octubre, con Albert Roura

En el Tast de Comunicació del pasado 6 de octubre en A Portada, Albert Roura, director de comunicación del Palau de la Música, perfiló los aspectos clave para intentar reposicionar una marca después de la crisis en el ámbito de la cultura. Las crisis generan nervios, miedos, sospechas. Malos compañeros para enfrentarse a la gestión de la comunicación corporativa.

Las cualidades ideales de los comunicadores

  1. Capacitación técnica para afrontar la crisis. El conocimiento, una exhaustiva formación, nos permite extraer conclusiones, una base teórica. Hay situaciones en todas las crisis que siempre se repiten, y por ello es importante escuchar las experiencias de otros. La solución vendrá desde el conocimiento, no desde la intuición.
  2. Experiencia. Valor, seguridad, tranquilidad, frialdad
  3. Profesionalidad. No sólo vale la buena voluntad. Debemos estar en las mejores condiciones posibles.

Los recursos puntuales, aunque sean potentes, disfrazan el problema generado por la crisis. Así, el marketing, «el gran experto» y «los conocidos en los medios» sólo sirven para creer en soluciones a corto plazo.

Es muy importante el trabajo en equipo. El equipo de comunicación tiene que ser capaz de reflexionar, consensuar y estar comprometido. Y para que sus estrategias se puedan llevar a cabo, es preciso que el Director de Comunicación forme parte del comité de dirección de la empresa. Tiene que intervenir en la toma de decisiones, como el resto de responsables. Y de esas decisiones surgirá el plan de negocio y las acciones del plan de comunicación: Todo debe estar al servicio de una buena estrategia de comunicación. Estos planes sirven tanto para afrontar la comunicación de crisis como el día a día.

Herramientas para enfrentarse a una crisis

Albert Roura basó las herramientas escogidas en la situación actual del Palau de la Música. Pero, al mismo tiempo, esas valoraciones sirven para cualquier situación en la que se necesite recuperar la credibilidad, y dan importancia a la estrategia y a conocer a quienes nos dirigimos.

  1. Transparencia. Explicar aquello que pasa. Es lo que más demandan los medios de comunicación, y se tiene que estar a su disposición para dar explicaciones. Con estrategia, naturalidad y profesionalidad, trataremos de dar la información que es justa y necesaria para que retorne en forma de crédito. Esta comunicación tiene que ser extensiva a los stakeholders internos y externo. Así se consigue crear una percepción de que aquello que pasa, se sabe, y de que aquello que se quiere saber, también.
  2. Construcción de una memoria. Qué se ha hecho, qué ha pasado. El Palau de la Música, a pesar de todo, ha continuado su actividad. Y también importan los números.
  3. Marketing. En el mercado cultural, hablar de marketing suena estraño. En el Palau de la Música, está por construir: Alquiler de espacios, visitas guiadas (estos dos aspectos suponen un 50% de los ingresos), para que el eje central sea la música y las actividades a su alrededor, y al mismo tiempo se sitúe, hable y se venda al mundo. La política comercial tiene que demostrar que somos capaces de generar ingresos.
  4. Atención al cliente. No dar por acabada la relación con el cliente una vez se le ha vendido la entrada o abono. Es importante crear una conexión constante, al detalle. Para sentirse cercano y bien entendido, se ha de ofrecer un trato adecuado, con un estilo y una manera determinada de hacer las cosas.
  5. Comunicación interna. Los empleados deben estar informados. Tienen que conocer las cosas de primera mano y se les tiene que explicar todo de manera próxima. Si vamos a abrirnos a la participación, primero se tiene que tener clara una visión.
  6. Web. Como ayuda con el público externo. La web tiene que ser potente, que informe, dé servicio, ayude a vender y sea próxima.
  7. Intranet. Acceso a información y servicios para empleados, procesos normativos, y todo aquello exclusivo para ellos.
  8. Mecenazgo. Relación con las empresas, las entidades, las personas. Piden lo mismo que el resto de públicos.
  9. Publicidad en el ámbito de la cultura. En el caso del Palau, su publicidad es muy previsible. No se innova, y para que sea buena no debería ser tan previsible. Se tiene que hacer algo diferente.

El entusiasmo, el compromiso, dudar, avanzar y el exigirnos constantemente, junto con muchas ganas de trabajar y de hacer bien las cosas, son los valores finales que Albert Roura destacó para que, si bien hay situaciones en las que parece imposible superar una situación de crisis comunicativa, por lo menos lo intentemos con rigor, estrategia y profesionalidad.

Publicado por

zonya

Copywriter amante de la comunicación y defensora del briefing digno.

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