Los siete pecados capitales de las presentaciones en público. Pecado #4

¡Que no panda el cúnico!

¿He dicho panda…?

PANDAAAAAA!!!

Los siete pecados capitales de las presentaciones en público son los siguientes:

  1. Decir mucho… ¡para no decir nada!
  2. Aburrir
  3. Que no te entiendan
  4. Entrar en pánico
  5. Leer los papeles
  6. Ser inflexible con el guión
  7. Intentar convencer

Seguimos con el número 4; cantamos para línea.

Pecado #4: Entrar en pánico

El pánico… Sí, es un proceso fisiológico normal. Y al que no le haya pasado nunca tener un momento de pánico antes de una presentación en público es un irresponsable (así, en negrita…).

Y cuando llega el pánico, se suelen dar dos formas de actuar ante él. Es muy fácil saber cuál es la mejor:

  1. Nos sentimos perseguidos por una «rueda de angustia», que nos va consumiendo. El pánico es un mecanismo psicológico, y debemos intentar no alimentar esta rueda.
  2. Pensamos que son sólo dos minutos de nervios, y que estos nervios se acabarán «diluyendo».

Parece fácil, ¿eh? Pero nuestro panda sigue ahí. Y tenemos que dirigirnos a nuestra audiencia, empezar a hablar. Muy bien, pues lo mejor será «calentar» primero como ponentes y preparar al público. Y para ello es preferible dejar las cosas importantes que queremos comunicar para después de los dos primeros minutos.

Recordemos que comunicamos lo que sentimos. Y para ello, tenemos que saber lo que pasa en nuestro interior. La audiencia notará nuestro estado interior, porque es lo que se transmite. De ahí que sea importante la intención del ponente y del auditorio. Además, como ponentes, debemos preguntar a los demás qué opinan de nuestras presentaciones en público (por ejemplo, sobre el tono, la intesidad), porque la autopercepción es muy peligrosa.

Si tenemos en cuenta los elementos que transmiten en cualquier discurso, encontramos unos resultados que quizá nos sorprendan. ¿Qué elementos transmiten más?:

  • Palabra: 7 %
  • Tono de la voz: 38 %
  • Comunicación no verbal: 55 %

Y es que los gestos son más sinceros que las palabras. El lenguaje no verbal es mucho más importante de lo que se puede pensar. Y debemos tenerlo en cuenta y utilizarlo adecuadamente. Por ejemplo, si nos preocupamos de la primera impresión que podemos dar a nuestra audiencia, una cara feliz al principio de la presentación nos servirá de punto de partida para empezar a comunicarnos y recibir el feedback del público.

Otras acciones que nos pueden ayudar a evitar la «rueda de la angustia» son llegar con antelación al lugar donde vayamos a realizar nuestra presentación y «tomar posesión» del escenario.

¿Qué virtud «resuelve» el pecado?

  • Estar en contacto con nuestros sentimientos

Publicado por

zonya

Copywriter amante de la comunicación y defensora del briefing digno.

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